4.2 La negociación

OPINIONES

La negociación


RESUMEN: introducimos al lector en los caminos de la empatía, la tolerancia y la utilidad de negociar, antes que pelear o imponer nuestros puntos de vista. Y explicamos porque esto es justo, además de lo más conveniente a nuestra felicidad, la de los demás y el progreso. Establecemos las conductas más convenientes para una negociación; pero aclaramos que ser optimistas y amigables no significa que seamos ingenuos, y que entender los puntos de vista del otro no quiere decir que lo compartimos. Por ultimo señalamos que a pesar de todo lo expresado hay situaciones en las que no es posible negociar.


El mayor problema en la búsqueda de la felicidad y de formas superiores de asociación está en no ponernos en la piel del otro.En nuestra incapacidad de comprender las razones de los demás. En no darnos cuenta que incluso malas actitudes,pueden no ser la naturaleza del otro, sino fruto de su inmadurez.

 

Si reflexionamos en nuestra vida, encontraremos comportamientos que a la luz de nuestra experiencia actual no fueron correctos, y se debieron a nuestra incapacidad, entonces, de apreciar en todos sus detalles las situaciones que enfrentábamoso al predominio de nuestro orgullo y nuestro egoísmo.

 

Considerando lo anterior podemos no ver en la oposición a nuestra voluntad al malo o el enemigo. Desde posiciones de superioridad como esta es difícil cualquier entendimiento.

 

En general no se presentan situaciones en que todos ganen sin perder algo. Estas no son situaciones de conflicto. En ellas siempre es mejor la búsqueda de un entendimiento que la imposición de nuestros puntos de vista. El costo de un ganar unilateral puede hacer estúpida nuestra victoria.

 

En el enfrentamiento todos pierden, y las razones que nos llevan a él se encontraran comúnmente en nuestro orgullo y no en la situación objetiva de desacuerdo.Aprendamos a estar por encima de nuestra vanagloria, (majadería es un término más apropiado)al negociar.

 

Respetando la dignidad ajena contribuiremos a quese respete la nuestra, y será más fácil llegar a un acuerdo. Con serenidad contabilicemos pérdidas y ganancias, demos un espacio a la comprensión y al amor, sin faltar al respeto propio y ajeno. Actuemos consecuentemente, no dejemos que nos ciegue el orgullo.

 

Los convenios serán posibles si no pretendemos tener el monopolio de la verdad y no estigmatizamos al otro como el malo.

Negociar también exige que no nos dejemos engañar, a menos que ello este dentro de tus previsiones y de tus cálculos. Resulta difícil llevarse bien con personas que nos engañan o tratan de hacerlo; pero recuerde que es lícito que la otra parte trate de sacar las mayores ventajas de cualquier acuerdo.

 

Ser optimistas y amigables no implica que seamos ingenuos, y si esperamos llevarnos bien con todos es deseable que conozcamos los códigos morales de los diferentes grupos o personas que nos rodean; porque no siempre podemos confiar en el interlocutor.

¿Cuándo la maldad es ingenuidad o ignorancia

y cuando monstruosa perversión?

Al negociar pensamos lo primero, y razón no nos falta; mas frente a lo segundo,

no son fiables los compromisos.

 

¿ACASO EL PERDÓN

DEBE DE INHABILITAR A LA JUSTICIA?

EL EQUILIBRIO DE LA VIDA

REQUIERE SIEMPRE EL  CASTIGO DEL MAL.


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